LA LUNA Y CÁNCER

En el cielo, la Luna no tiene luz propia; se limita a reflejar la luz del Sol. A diferencia del Sol que muestra dónde se necesita un esfuerzo para llegar a ser un individuo consciente, la Luna es aquel sector de la vida donde hay una tendencia natural a unirse y adaptarse a lo dado. La casa de la Luna indica dónde somos sensibles a las necesidades e influencias ajenas, y respondemos a ellas. Es donde nos dejamos moldear más fácilmente, donde nos configuran el hábito y los condicionamientos del pasado y donde es probable que nos veamos trabados por ideas, expectativas, valores y normas de nuestra familia o de nuestra cultura.

Algunas de estas pautas innatas pueden ser valiosas y constructivas, en tanto que otras quizás obstruyan o demoren el progreso en direcciones nuevas. El dominio de la Luna es el sector de la vida donde nos refugiamos cuando necesitamos un descanso, una pausa o un santuario que nos resguarde de la pugna de la individuación y del aumento de conciencia. Lo que nos atrae hacia la esfera de la vida donde se aloja la Luna es una necesidad de pertenencia, de consuelo o de seguridad. Es allí donde encontramos o representamos a la Madre: en su domicilio buscamos seguridad, contención o la sujeción de un ancla, o bien ofrecemos a otras personas apoyo o atención en estos aspectos de la experiencia.

 

 
 

En el cielo, la Luna pasa por fases y ciclos: a veces está llena y abierta, otras veces está cerrada y oculta. De modo similar, la casa en la cual está emplazada la Luna indica dónde es probable que tropecemos con circunstancias fluctuantes, dónde «atravesamos fases» que dependen de nuestros estados de ánimo cambiantes: en ocasiones abierto y vulnerable, otras veces cerrado y retraído. Es el sector donde podemos exhibir un comportamiento regresivo, infantil e inseguro. En sus aspectos más positivos, es donde nos mantenemos en contacto con el lado emocional e instintivo de la vida, y donde se manifiestan las inclinaciones y los recuerdos útiles que sirven de apoyo a la existencia. Las mujeres pueden desempeñar un papel importante en nuestra vida según la casa donde está emplazada la Luna, un principio femenino básico o, para la psicología junguiana, un principio del ánima.

La casa que tiene el signo de Cáncer en la cúspide, o que lo contiene dentro de sí, ejerce una influencia similar a la de la Luna en una casa y estará conectada de alguna manera con la casa donde está emplazada la Luna. Por ejemplo, el filósofo Bertrand Russell había nacido con Cáncer en la cúspide de la Casa 9 y con la Luna en Libra en Casa 11. Su filosofía y visión del mundo (C.9) apoyaban intensamente (la Luna) la causa del humanismo y de la libertad de pensamiento (C.11).